© la Zorra y el Cuervo, 2008.
Todos los derechos reservados.
ISSN 1936-1858
Edición y Diseño: George Riverón.
jardines invisibles / poesía
Ilustran esta edición
obras del pintor cubano
Kelvin López
revista literaria trimestral  | año II - Primavera de 2008 | Bluebird Union, Inc. | dirección: george riverón | jefe de redacción: carlos pintado
Gustavo Tisocco
Nació en Mocoretá -Corrientes-. Tiene publicados tres libros Sutil, Entre soles y sombras y Paisaje de adentro y dos CD Huellas, e Intersecciones, además de diversas antologías gratuitas en diversas partes del mundo.
Tiene varios premios donde se destacan Premio Revelación A La Calidad Literaria En Buenos Aires en el encuentro organizado por el grupo literario PretextosRevelación Del Tercer Encuentro De Poetas Latinoamericanos ambos en el año 2007.
Ha publicado en diversos medios gráficos, cibernéticos y radiales.
Actualmente dirige el blog Mis poetas contemporáneos.
Gustavo Tisocco
Es parte del entierro
estos brazos que por colgar pesan tanto,
esta voz que quedó muda
entre exilio y sin-razón,
estos zapatos que visten abismos.

Es parte del entierro
el lento dolor de la daga,
la sed en labios secos,
la hoguera que siempre espera.

Es parte del entierro
estas ganas de ser pájaro,
esqueleto inerte.






Confieso que he amado
y me apuntaron todas las manos
y sangró mi casa
y estuve en guillotinas
de lenguas pudorosas
y denunciaron mi corazón desnudo
y encarcelaron los gorriones de mis ojos
y solo me dieron un vino rancio
que no bebí.

Confieso que he amado
y es mi gloria la condena.
1er poema segunda parte (se lee directamente)


Ahí va el muerto,
dicen
cuando paso con mi sombra de hormiga.

Murmuran
              repiten
                        se persignan.

Aquí estoy -les digo por lo bajo-
mientras cabalgo mis batallas.
La casa es una tumba
donde a diario la abuela
llora al hijo muerto.

Ella
despliega estampitas
de venerados santos
e implora.

El abuelo
tiembla su rabia
y también sufre
y todo el patio es una fuente
de agua salada.

La casa es una tumba
de pálidas flores,
uvas caídas,
sol olvidado.

Un Viejo cementerio
de pasillos
pregona tu ausencia
y duelen todos los días.
De pequeño me decían
-no vayas al río-
que puedes morir.

Yo me sumergía en profundas odiseas,
nadaba entre espasmos tórridos
y gemía en el agua.

Buscaba cada vertiente
y cuanto mas profundo
el limite líquido-aire
traspasaba mi cabeza inquieta,
más brincaba mi corazón,
más estallaba mi sexo.

De niño me decían cuidado con el río...
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