© la Zorra y el Cuervo, 2008.
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ISSN 1936-1858
Edición y Diseño: George Riverón.
jardines invisibles / poesía
Ilustran esta edición
obras del pintor cubano
Kelvin López
revista literaria trimestral  | año II - Primavera de 2008 | Bluebird Union, Inc. | dirección: george riverón | jefe de redacción: carlos pintado
Rolando Revagliatti
PAPELES PÓSTUMOS
DEL CLUB PICKWICK                            


Para los póstumos papeles el señor Pickwick juega al whist y bebe su ponche frío
diserta de pie sobre el sillón de Windsor
entre aplaudido y aplaudido con vehemencia
con  carismático pickwicknianismo el señor Pickwick
se deja otear oteando con el catalejo que extrae de su impecable gabán
estimula  instruye ordena reconviene aconseja disuade a su cochero
y en su cuaderno de apuntes apunta observaciones sobre la tenacidad de los caballos por la
    [vida
y casi perece sospechoso en el mar de una trifulca
sobrenada
sin eludir desprecio y puñetazos
según consta en las actas del club

El señor Pickwick a la caza de su sombrero, grajos y otras aves
y de cierto hallazgo con forma de piedra por diez chelines
y de las veintisiete interpretaciones (de la inscripción en la piedra) de su propio            
    [cacumen
el malinterpretado señor presidente
y su enamorada, patrona y demandante, la matrimoniable viuda Bardell
de tan enseñorada incidencia en el augusto meollo 
(y la señora de Leo Hunter)
y  todo consta en las actas por ellas lo sé

(¡El señor Pickwick subrepticiamente en el internado de señoritas, de noche!)
vejado adviene
un ataque regio de reumatismo que lo postra pickwicknianamente
un ataque regio de alcoholismo que lo duerme en una carretilla pickwickniana dentro de
    [un corral
o bien
azarado entre recules y profundas reverencias abandonando espacios inconvenientes
o contentísimo y encarnado con sus negras polainas por entre la nieve
y al diablo, al helado diablo el señor Pickwick
desaparecido y reaparecido
luego rodeado de los reclutados media docena de habeas esqueletos
lo saben, pickwicknianos unidos
el benemérito  señor Pickwick se da a sosiego
a moderación, a jubilación
y todo todo todo consta en las actas del club.
LA CASA DESHABITADA


Chitón, procuran los procuradores
es la llovizna negra, costas y mañas

Atráense - sórdidos vaivenes -
los vocablos bufete rico y bufete pobre
y zarandeado tribunal de la chancillería

Me inclino ante la Ley/ yo me prosterno
(cuando otros enloquecen)
qué menos que guiñando o haciendo ojitos

Abnegaciones y lealtades copulando con perentorios chantajistas
próximos a la luminosidad artificiosa de los ensimismados candelabros
del celebérrimo pleito Jarndyce y Jarndyce

¿Velos?, pero sobre todo pretendientes
para mi dueña y mujercísima Esther
(dama Trot, dama Durden) Summerson

(Apostillas entre la niebla sucia
y la cellisca de Londres recauda
Vladimir Nabokov
y yo administro).



AVENTURAS DE OLIVERIO TWIST


Grito agudo del corderillo al que criar
recién parido ser mortal en el llamado hospicio
mientras su madre lo abandona estremeciéndose para siempre
besándolo por única vez

Los parroquiales lo condenan  -¡magnánimamente!-
a vivir con (y eventualmente a morir de) hambre
distraída en base a patadas y coscorrones de diligentes celadores
tundas repartidas a otros desgraciados caballeretes
sucios y hasta piojosos por añadidura
famélicos alucinadores de la gorda manteca

Oliverio es designado delegado y atrevido pedigüeño 
y el director resuena la testa de Oliverio con un cucharón
en malhadados tiempos incompasivos

(Añadir cinco libras al incordio en forma de futuro aprendiz de cualquier arte u oficio
sortear a quien desholline cogitando sobre deudas y penurias) 
Quédase alquilado el niño al funebrero
traga sobras y duerme entre ataúdes

¡Pamemas! estalla el condigno administrador de justicia 
estupefacto Oliverio, después perseguido e inclusive baleado
aprendiendo y lastimándose en el melodrama.



CRÓNICA DE UN INICIADO


Conmovida por la imponencia descalabrada del dragón
a la pequeña lámina me conduje

Yo había ya lucido
enmarcada

Desanduve la sujeción de un endogámico entrevero
de cables, cordeles, piolines y piolitas

San Jorge
                harto
retaba a su caballo.



LOS  COSACOS


Muchachas de la aldea provocadas por los uniformes
(aman dos a Mariana)
sangre, humo, detonaciones en el heno
(Mariana se dejaba -¡Oh!- se dejaba galantear)
los chechenes, los caballos y los gritos
(bruscos pudor o altanería)

Uno agoniza
otro retorna a entrañables
nevadas y silenciosas calles de Moscú.



ANA KARENINA


Karenin, el opio, mi amante, mi hijo
mis celos, mi opulencia

mi abandono.



RESURRECCIÓN


Nejliudov
príncipe y todo
no puede más con su conciencia
con su mala conciencia
con la voz de su mala conciencia

(Y Tolstoi con la ligera sugestiva
bizquera del ángel seducido).



LA SONATA A KREUTZER


Beethoven allí en el salón 
y ese presto de los mismos infiernos

Animal magnético el inspirado
¿de dónde ese caudal injurioso?...



LA BORRASCA


El trineo chirrió y el barín arribó
atrás el sueño, las verstas y el sopor helado de la estepa
y las medidas de aguardiente de los cocheros
y otra vez el sueño en menudos copos.



IVÁN, EL IMBÉCIL


Argucias y monedas de oro de los malévolos
se desvirtúan escandalosamente

Viejos y jóvenes malévolos tragados
por la tierra y las pasiones

Reino diáfano
          equitativo
          benévolo
          artesanal.
Rolando Revagliatti (Buenos Aires, 1945) Fue uno de los responsables del Ciclo de Poesía y Prosa Breve “Nicolás Olivari” (1999) y el coordinador general de los Ciclos de Poesía “Julio Huasi” (2001), “Luis Franco” (2002), “Carlos de la Púa”, “Susana Thénon”, “Horacio Pilar”, “Homenajes” (2003), así como de la Revista Oral de Literatura Recitador Argentino (2003) y de La Anguila Lánguida (Muestra de Poesía 2004). Libros publicados: Historietas del amor, 1991; Muestra en prosa, 1994 (cuentos y relatos). Las piezas de un teatro, 1991 (dramaturgia), entre otros.
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