© la Zorra y el Cuervo, 2008.
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ISSN 1936-1858
Edición y Diseño: George Riverón.
letra con filo / ensayo - crítica - artículos - entrevistas
Ilustran esta edición
obras del pintor cubano
Kelvin López
revista literaria trimestral | año II - Primavera de 2008 | Bluebird Union, Inc. | dirección: george riverón | jefe de redacción: carlos pintado
Antonio Cardentey Levin
Estudiante de Letras de la Universidad de La Habana y miembro del Taller de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso. Ha publicado en la revista La Gaveta, de la AHS.

Particular importancia, alrededor de la cual se tejen muchas de sus historias que se recrean en objetos, sitios, etc., es la pérdida de la infancia como una etapa irrecuperable del individuo. Eliseo Diego ve en ella el principal don: el de ver, no la óptica maniquea y contaminada de los adultos, sino una visión en su estado primigenio y natural, desde la inocencia que descubre la realidad con imaginación, y que llama a las cosas como son. Estas visiones tienen su origen, según él, en un ambiente sombrío, lleno de misterios, terrores, encantos. Por eso, la conjugación de lo inocente y lo terrible es persistente en su obra narrativa.
Atendiendo a estas consideraciones no resulta insólito que muchos de sus relatos se inicien con un lenguaje que recordaría, inmediatamente los más tiernos cuentos infantiles, pero a su vez ofrece, con sutileza, y la exquisita ironía propia de estos cuentos, claves que dejan entrever una atmósfera espeluznante y pérfida, que de por sí anula la posibilidad de un receptor infantil.
Otros elementos de gran relieve en la prosa de Eliseo son el tiempo y la muerte, "esos dos perros famélicos", como los llamaría, que constantemente acechan las andanzas del ser humano y prohíben el descanso y la satisfacción plena al no ceder ante nada.
Así pues, tres obras fundamentales recoge su producción narrativa: En las oscuras manos del olvido (1942), Divertimentos (1946) y Noticias de la quimera (1975). Vale destacar además su labor ensayística en la que desfilan figuras de la literatura universal como Faulkner, Virginia Woolf, Gabriela Misrtal, los hermanos Grimm, entre otros, e incluso analiza sus propias escrituras, en las que muchas veces subvalora un tanto la prosa escrita por él mismo, que evidentemente posee méritos insoslayables en la literatura cubana, sobre todo en la década de 1940.
Divertimentos es el libro de relatos fundamental de Eliseo Diego que constituyó un modelo en la cuentística desarrollada en esta década en Cuba; las temáticas abordadas y la depuración desde el punto de vista lingüístico así lo confirman. Además, la literatura fantástica encontró un lugar cumbre en esta época con estas "pequeñas creaciones". Aquí se hace evidente la influencia de Mozart, Don Juan Manuel, Robert Louis Stevenson, Edgar Allan Poe (a quien debe, quizás, los ambientes esotéricos y tenebrosos que caracterizan a muchos de estos relatos) y otros autores de la literatura fantástica y de aventuras. El lenguaje empleado se caracteriza por la exactiud de la palabra, poderosamente connotativa y sugerente, la armonía entre los significantes y sus significados, que propicia la concentración de la acción y la eficacia en la trasmisión del mensaje.
Numerosos motivos recorren estos Divertimentos: el sueño, el tiempo, la alteración de los sentidos, el olvido, etc. Cintio Vitier ha señalado que lo más significativo de este libro es "haber encontrado el número cualitativo de la vida, la seguridad del triunfo de la gracia contra las tinieblas de la confusión", libro fruto de su juventud y dedicado a su novia y un grupillo de amigos. De aquí proviene el título, por el carácter originalmente lúdico que tuvo. Según las propias palabras de Eliseo, Divertimentos era la obra de Mozart que más disfrutaba y, por lo que para él representó la Commedia dell`arte, la esencia farsesca que encierra.
Uno de los motivos recurrentes es el del doble, la búsqueda en torno a la naturaleza del ser, de las consecuencias que acarrea el nosce te ipsum y la multiplicidad del ser humano. Así pues, propongo demostrar, aprovechando este tópico, cómo un elemento estructural de un relato (en este caso el tratamiento del espacio como categoría narratológica) apoya al elemento ideotemático y se corresponde con él. Para ello me basaré en la teoría del espacio binario propuesto por Iuri Lotman y en el cuento "Del espejo" que aparece en el libro citado.
Existe una valiosa información sobre la obra prosística de Eliseo Diego. El "Prólogo" de Aramís Quintero a las Prosas Escogidas brinda un análisis general de su narrativa; así como el artículo de Salvador Redonet que aparece en un número de Revista Cubana de Literatura que habla sobre todo de los Divertimentos y de los motivos predominantes en los relatos. Por último, un artículo de Mayelín Bello, que aparece en la revista Unión (No.24/1996) sobre este libro, contiene un análisis de tres cuentos sobre el tema del "otro yo" donde aparece el cuento aludido. Fue de inestimable utilidad, pues amplió mis horizontes de la primera impresión que me causó el cuento y me permitió, a su vez, ampliar el análisis del mismo, al darle mayor consideración al texto y a la categoría espacial.
El texto se inicia con una oración simple y corta: "Había sufrido un cambio radical". De esta forma se apela a la categoricidad del hecho en cuestión, dado por el sustantivo "cambio". El sujeto está omitido, por tanto no se personaliza el protagonista de la transformación, y en lo sucesivo predominará este tipo de sujeto porque al autor no le interesa particularizar: esta problemática no es privativa de un individuo, se hace extensiva a cualquier ser humano. Ya se anuncia el carácter trascendental y universal del hecho. El cambio es reforzado por el adjetivo "radical" que reafirma la redondez y lo drástico de este. La utilización del tiempo pluscuamperfecto (el antecopretérito en la gramática de Bello) en el verbo (había sufrido) actualiza el suceso, le da cierta trascendencia hasta el presente y que se verifica con posterioridad.
A continuación se comienza a enumerar una serie de cualidades que subsistían originalmente antes de la mutación del personaje. Así, su mano derecha pierde toda habilidad que se incorpora a la mano izquierda. Esta asume un valor negativo que contrasta con la ineptitud y bondad que la caracterizaban. La irresolución de sus amigos hace que ellos paralicen el supuesto juego al que se dedicaban ("...lo miraban con el cubilete...") y afirmen: "Jamás vimos una siniestra más siniestra." El juego de palabras, haciendo uso de homónimos, absolutiza el carácter funesto de la mano izquierda. Esta oposición, mano izquierda-mano derecha, es la primera singularización de la antítesis mal-bien.
Según Iuri Lotman, el espacio constituye un conjunto de objetos homogéneos, ya sean figuras, estados, fenómenos, entre los que se establecen relaciones espaciales, similares entre aquellos fenómenos que tienen naturaleza topológica. Por lo que hay que despojar a los objetos que se toman en consideración de esos rasgos que no se avienen con la espacialidad. En "Del espejo" el modelo a seguir adopta una estimación moral de la antinomia izquierda-derecha. Por lo que se plantea que el paradigma topológico de concepción del mundo en el relato está encaminado a convertirse en elemento ordenador del texto donde los objetos y fenómenos conforman sus rasgos no espaciales. La primera oposición (izquierda-derecha) semantiza la polarización desde el punto de vista de esta categoría y que rige el mundo representado en el cuento. Toda la sintagmática a analizar estará en función de esto.
Señalaba que las oposiciones que se suceden son de índole moral. En el segundo párrafo se hace referencia a la posición política del personaje. "Era republicano y amaneció monárquico". La monarquía como forma de gobierno que centraliza el poder político en una sola persona es propia de los desenfrenos tiránicos y autocráticos. Este poder tiene carácter hereditario que agudiza esta autocracia. Por lo que se trata ahora de un personaje abusivo, avasallador, capaz de las arbitrariedades más ignominiosas; por otro lado, con anterioridad era republicano, forma de gobierno más justa al basarse en una asamblea de pueblo o en un senado. El Poder Ejecutivo no se hereda, lo administra un presidente que se elige continuamente en un período de tiempo establecido.
Le agradaban los niños, es decir que se identificaba con la inocencia y la ingenuidad. Sin embargo, ahora con un cigarro encendido provoca el terror de un grupo de niños al hacer explotar globos que había comprado con tal propósito. Si tenemos en cuenta la importancia que reviste la infancia para Eliseo Diego, comprenderemos que la gravedad del asunto se hace mayor. Se le atribuye también el vicio de fumar, pues antes del cambio del personaje no lo practicaba. Toda la coherencia que se explicita aquí, favorece a que la atmósfera que ha ido creándose, se haga cada vez más inextricable, aterradora.
Seguidamente finaliza la primera parte de la narración que nos coloca frente a la causa de su abominable conducta. Se apela otra vez a su comportamiento anterior: atento, cortés, "todo un caballero" que se contrapone a la risa desvergonzada; el personaje llega a la bajeza. En el párrafo predomina el estilo cortado: oraciones simples que al final son unimembres nominales. El poder de síntesis es evidente, pero altamente connotativo: se enuncia la pregunta "¿La explicación?", elemento prospectivo o catafórico que alude al móvil de la postura del protagonista. La respuesta va a continuación: "Un crimen horrendo": llega un momento de relativa distensión después de que durante toda la primera parte se va despertando las expectativas que van in crescendo a medida que las oposiciones ofrecidas hacen más aguda la situación del personaje.
El relato se inicia in media res, o sea, se comienza a narrar cuando ya han ocurrido la mitad de los sucesos; el "crimen" ya esta consumado. Hay una retrospectiva, una inversión temporal, mecanismo que coadyuva a lograr una mayor tensión dramática. En la segunda parte del texto se cuenta lo acaecido antes del delito y se pormenoriza el hecho que ya se nos presenta como algo extraordinario.
Hasta aquí se han ofrecido los distintos pares antitéticos que confirman una diferenciación espacial en dos polos opuestos, pero es a partir de la segunda parte que se visualiza y adquiere un significado concreto.
El autor, que comenzó narrando post factum, salda el salto temporal del inicio en la segunda parte. Ubica la acción de noche que refuerza el clima de misterio que se respira ("Aquella noche"). El uso del pronombre demostrativo aquella es procedimiento deíctico que aleja lo enunciado del narrador. La presencia de la corbata de etiqueta en su indumento presupone un determinado status. Se suele afirmar que los personajes de Eliseo Diego viven bajo una persistente obsesión y en este caso se evidencia cuando se refiere a que el personaje "pensó por centésima vez si el gran espejo de su escaparate no sería, en realidad, una puerta". Más que una obsesión, creo que es la necesidad intrínseca que tiene el ser humano de ir más allá de lo que domina y conoce, esa naturaleza insatisfecha que lo impulsa a transgredir los límites establecidos.
La introducción del espejo remite al concepto de límite que, según Lotman, es "el rasgo topológico fundamental del espacio (...) el límite divide el espacio total del texto en dos subespacios que no se intersecan recíprocamente. Su propiedad fundamental es la impenetrabilidad". Pues bien, el espejo constituye el límite en este cuento. Este objeto es un motivo preponderante en la prosa de Eliseo Diego, así como la puerta que el texto se identifica con el espejo. Desde el instante en que el personaje transgrede el límite, inmediatamente concurren nuevas ideas en función del objetivo planteado. Primero: los acontecimientos hasta ahora tenían lugar en una realidad "real", o sea, objetiva. A partir de ahí comienza una concatenación de hechos y pensamientos que tienen lugar en una realidad fantástica. La transgresión marca un cambio en el punto de vista del nivel de realidad; segundo: se deriva una nueva oposición, realidad-fantasía y, por tanto una oposición espacio real-espacio fantástico; tercero: las antinomias anteriores se corresponden con esta división espacial, tal y como demuestra el desarrollo ulterior de la narración y; cuarto: según los preceptos de Lotman, para que exista argumento ("acontecimiento") debe producirse una infracción del límite, y efectivamente, al efectuarse permite el proceso diegético.
El personaje no tiene conciencia acerca de los problemas que su identidad implica cuando el narrador (omnisciente y, según el punto de vista espacial, extradiegético, es decir, ocupa un espacio distinto del narrado) afirma: "¿quién piensa en su imagen a no ser como un sirviente, cuya fidelidad no se discute? Ni siquiera pensó en ello". Sin embargo el tema del relato gira en torno a la problemática del ser humano y el carácter dual de su esencia.
Se observa otra contraposición entre la ropa de invierno que usa el personaje al atravesar el espejo y "el calor sofocante" en su corredor. Otra vez la insaciable sed de búsqueda, de conocer más allá de lo dispuesto domina al individuo al conducirlo al recodo "que siempre imaginó que ocultaría las vistas distintas y asombrosas", barrera más infranqueable aún. Hasta este momento se ha hablado del personaje, en singular; a partir de aquí se acaba la simultaneidad y se desdoblan en opuestos. "Más allá comenzaría el asombro." Así pues, la imagen del personaje que inicia la segunda parte, salta fuera del espejo (otra transgresión espacial que reafirma el proceso diegético) y con una silla lo quiebra en fragmentos (punto climático). "El asesino terminó de arreglarse la corbata y se alejó sonriente." Queda definida la diferenciación entre el hombre y su doble. La división espacial se hace evidente: la realidad fuera del espejo y la realidad dentro del espejo.
La propia estructuración temporal del cuento apoya esta idea de la duplicidad del ser: la disposición en dos partes. En una primera se recrea el asesino con sus rasgos esenciales, y en una segunda parte, la víctima (aunque no se percibe el desdoblamiento del personaje desde el inicio, sino hasta el final del cuento). La interrelación de diversos códigos semióticos está en función del sentido que trasmite el relato.
El tópico del doble ha sido tratado por otros autores de relieve internacional como Mario Benedetti y Vicente Huidobro. Para los más jóvenes resulta memorable aquel cuento que se estudia en preuniversitario: "El otro yo", que como el título indica, se trata de un personaje que se encuentra en conflicto con su otro yo; el cuento "Tragedia", de Huidobro, nos habla de un mujer con un nombre doble y según ella, eso trae sus "consecuencias". En ambos casos con una similar estructura espacial que se fundamenta también en parámetros antitéticos.
El autoconocimiento y el de la realidad que nos rodea es uno de los problemas que ha llevado al ser humano a pagar altos precios a lo largo de la historia de la humanidad. Baste recordar cuántos fueron aniquilados o quemados por dudar de lo impuesto e infringirlo. Traspasar los límites establecidos siempre ha implicado un castigo que generalmente termina con la autodestrucción. Esta es una posible lectura del cuento "Del espejo". El personaje atraviesa la puerta (primera intromisión), y va más allá, llega hasta el recodo; su imagen lo acecha y rompe el espejo. Muere o simplemente queda atrapado en un mundo sin salida, en el que eternamente será un inadaptado por su incompatibilidad con él. El otro seguirá haciendo de las suyas en un mundo que le propicia desenvolverse según sus características. Todo con carácter irreversible. No obstante, creo que esto no significa un triunfo del mal sobre el bien: la problemática no está encaminada en este sentido ni es el objetivo de Eliseo, la propuesta mueve a la reflexión en cuanto a la multiplicidad del individuo, la coexistencia de valores positivos y negativos en su sistema axiológico, y en última instancia exhorta a una mayor conciencia de nosotros mismos. No se trata tampoco de despojar al individuo de aspiraciones, es su derecho y necesidad plantearse metas, pero la moderación y el raciocinio deben predominar.
La estructuración dual del espacio se corresponde pues, con esta idea del individuo y su doble, los pares antinómicos también se corresponden con esta disposición espacial y confirman el elemento ideotemático. A lo largo del relato un rasgo se va contraponiendo a otro, y va aumentando la concreción de esta división espacial hasta que el desdoblamiento final del personaje la deja claramente definida.
Este tema, sin embargo, no se agota en este cuento, es una idea que preocupa a Eliseo Diego con persistencia. En "Historia del daguerrotipo enemigo" el autor narra: "Ved a Eliseo Diego que se ha vuelto de frente a su sueño y lo mira con sus ojos abiertos (...) aquí se repite fielmente su angustia, yo, su doble en el mundo que él hizo, asomado a una puerta en el abismo nocturno, mientras la luz se hace en torno a su aposento, invade sus libros y papeles encendiéndolos en su candelada fresca, yo digo que voy muriendo a cada palabra escrita, lo mismo que él va muriendo a cada hora, y que me moriré definitivamente a la última palabra. Yo soy Eliseo Diego de pie frente a su sueño, con los ojos abiertos, y miro a este niño oculto en la penumbra, y la imagen en la pared alta, la ventana abierta a la pesadilla y el caos, por la que asoma una criatura amenazante".
En "A través de mi espejo" (¡otra vez el espejo!), obra en la que teoriza en torno a un arte poética, concluye: "Pues para mí queda, cuando deje a un lado la siempre fría imagen, esa gran fiesta que me aguarda a la otra parte del espejo".
LA REALIDAD DEL SER: EL ESPEJO
Por Antonio Cardentey Levin
Algunos especialistas que han estudiado e interpretado las composiciones prosísticas de Eliseo Diego, coinciden en que estas poseen un influjo lírico que se da por esencia. De ahí que las diversas temáticas y motivos propuestos se expresan, con frecuencia, desde una génesis poética, de este modo, la progresión dramática ocupa un segundo plano. Como afirma Aramís Quintero en el "Prólogo" de las Prosas Escogidas de Eliseo, "sus narraciones son, por tanto, semillas de relatos, de cuentos, a veces germinadas y florecidas, pero frecuentemente en ese estado original, en ese punto en que el impulso escoge el camino de la narración y no el del poema".