© la Zorra y el Cuervo, 2008.
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ISSN 1936-1858
Edición y Diseño: George Riverón.
jardines invisibles / poesía
Ilustran esta edición
obras del pintor cubano
Kelvin López
revista literaria trimestral | año II - Primavera de 2008 | Bluebird Union, Inc. | dirección: george riverón | jefe de redacción: carlos pintado
Aramís Quintero
Hago a un lado el rumor, el claroscuro,
la voz, quebrada o firme, de mis palabras:
tiempo, extrañeza, miedo, esperanza,
vibrante, ardiente, mudo.
Mujeres conocidas, las aparto.
¿No hay otras de otra carne, de otra voz?
No más firmes o frágiles, no,
no más hermosas: más desnudas.
Que sea su carne su esqueleto,
y su voz el sonido de los huesos
en el abrazo, en el amor.
Pero las mías me recobran.
Vibran, se apagan, sufren, gozan.
Qué más puedo hacer yo.
LAS PALABRAS
Las palabras más fieles
apenas si se escuchan, entre tantas.
Emilio de Armas
1
Las palabras que yo amo
se alejan
como el tumulto de las nubes.
Y callan
en la colina, el árbol,
unas manos, los astros.
En el que avanza -y deja
su ser- hacia otro ser.
2
En el silencio todo cede.
A él se sacrifica
toda humilde canción o palabra,
toda alabanza o ruego
con que ansiamos crear
un ilusorio reino. Y el silencio
bebe esa leve sangre
como la tierra seca.
3
A la hora del sueño, en el crucero
callado de las horas, me acostumbro
a ver vacío el espacio. Ya no puedo
poblarlo, iluminarlo, conmoverlo.
Breves y desoladas, apenas se alzan
sus costas en el mar.
Arrecifes
que el mar golpea sordo y baña
de una finísima neblina
que arrecia con el tiempo y los borra.
Dispersas, alejándose a la deriva,
hacia el fragor y la caída
del mar que sólo para ellas termina.
(Acaso arriben a otro mar,
sereno y luminoso, que no veremos.)
Constelación nuestra, archipiélago.
...Pero, si no regreso, ¿no seré ya lo que no he sido, y que de tarde en tarde llama a las puertas de mi alma? ¿No lo conoceré? ¿O lo conozco y lo he olvidado? ¿Habré de recordarlo más tarde, cuando no tenga ya que regresar? Entonces, ¿será mía la música, toda la música posible? ¿Sonará en mis oídos como si la estuviera haciendo? ¿Y mis ojos verán, como si fuera suya, la pintura del mundo? ¿Y sentirán mis manos como si modelaran las formas delicadas o ásperas o majestuosas de este mundo? ¿Seré el artista, el sabio, y a la vez el humilde, absorto, perplejo admirador, que en su rincón oscuro y luminoso murmura la poesía del mundo, escrita al fin en una sola lengua? ¿Se abrirán los sentidos, el corazón, la mente, a un panorama inabarcable del que tan sólo tengo un atisbo, y una punzante, magnífica nostalgia? (El atisbo, la nostalgia quizás de la trémula hierba o el escarabajo cuando, en un fulgor, nos imagina.)
1
Qué cuidadosamente guardamos
las imágenes.
(Mi viejo amigo muerto en Africa.
Le Han, la delicada vietnamita.
Y esta otra niña frágil,
esta otra adolescente
-distante, casi mágica,
nieblas de una mujer
que luego han recortado
las clarísimas noches-.
Y sitios, y animales, y árboles
pasajeros).
Y las guardamos sólo
como unas pocas líneas escritas.
Nadie sabrá qué son.
2
A Félix
Viejo amigo, descuaja
si puedes una ceiba
y álzala sobre el cielo rojo y lejano.
Y aplástalos a todos,
mi pacífico amigo.
CENTENARIO
(2004. Texto inédito no recogido aún en libro)
¿Qué hemos de hacer contigo ahora, Pablo?
Tú, que en las ocasiones de relumbre
no te movías como pez en el agua,
has cumplido cien años. Tú, que huías
de las glorias de mármol, y en materia
de efigies y de estatuas no adorabas
sino a tus leves mascarones de proa,
has obligado a todos, sin quererlo,
a alzar sobre sus hombros las solemnes
columnas y el frontón de un Centenario,
y a armarlo, ¡un partenón!, en torno tuyo.
Cien años, todo un siglo. ¿No previste
los llamados “encantos del sistema
métrico decimal”, que dijo Borges?
Ni aun el Nobel y su aura de Virgilio
te distrajo del mar, y de la espuma
del mar en tus manteles, sibarita,
y de tus botellitas de colores,
y tus mil caracolas escondidas
en un cajón secreto, niño oceánico.
¿Qué hemos de hacer contigo ahora? ¡Un siglo!
No hay cifra tan rotunda. No, el milenio
se nos va de las manos, pero el siglo
es real, es humano, aunque glorioso,
y en un fugaz abrir y cerrar de ojos,
un parpadeo ante la luz que estalla
en la rompiente, la circunferencia
se cerró. ¡El Centenario! Como un barco
que de repente está en el puerto, enorme,
grave, solemne, su bocina oscura
llenando el aire de la tardecita.
¿Y después? ¿Cuando zarpe? ¿Cuándo siga
su viaje mar afuera, y el bramido
de su bocina vaya confundiéndose
con el del viento? Golpes de embalajes,
puros contenedores, vocerío,
esa es la música del puerto, poeta,
aunque haya estado en él un trasatlántico
de ensueño, fabuloso: un Centenario.
¿Qué hemos de hacer? ¿Qué más hemos de hacer?
Comenzará otra vuelta. Ya veremos
cómo te va (si tienes la paciencia),
cómo le va a tu estatua de palabras,
de sustancias aéreas y marinas,
de sustancias frutales y terrestres.
Ahora quedan libradas a su suerte.
Del paladar y el tacto van al viento,
y del viento al oído, y del oído
de nuevo al viento, frágil pasarela.
Así es la cosa, Pablo, tú lo sabes,
o lo sabías. Todo está en el viento.
Comenzará otra vuelta. Pero esa
no nos concierne ya.
Aramis Quintero
(Matanzas, 1948) Poeta, narrador y ensayista cubano. Licenciado en Lengua y Literatura Hispánicas por la Universidad de La Habana. Ha trabajado como Asesor de Educación Artística del Ministerio de Educación de Cuba, profesor de Cultura Cubana e Historia del Arte, crítico de cine, y guionista y director artístico del grupo escénico cubano La Seña del Humor.
Ha publicado varios libros de poesía, de literatura para niños y jóvenes, así como libros de textos para la educación. Actualmente reside en Santiago de Chile, donde ofrece talleres de escritura literaria y cursos de capacitación para la animación a la lectura.
Ha publicado, entre otros, los poemarios: Diálogos. Poesía. Edit. Letras Cubanas. La Habana, 1981. Una forma de hablar. Poesía. Edic. Unión. La Habana, 1986. Cálida forma. Poesía. Edit. Letras Cubanas. La Habana, 1987. Como la noche incierta. Poesía (en colab. con L. Lorente). Edic. Matanzas. Matanzas, 1991. La sal estricta. Poesía. Edic. Unión. La Habana, 1996. Voz de la madera. Poesía. Edic. Capiro. Santa Clara (Cuba), 1999. Caza perdida. poesía. Edic. Unión. La Habana, 2006.