revista literaria trimestral  | año II - Invierno de 2008 | Bluebird Union, Inc. | dirección: george riverón | jefe de redacción: carlos pintado
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© la Zorra y el Cuervo, 2008.
Todos los derechos reservados.
ISSN 1936-1858
Edición y Diseño: George Riverón.
jardines invisibles / poesía
Rita Martín
(La Habana, 1963)
es profesora de lengua
española y literatura hispanoamericana en Radford University. Estudió también en la Universidad de La
Habana y la Universidad Atlántica de la Florida. Tiene
un doctorado de la Universidad de Carolina del Norte
en Chapel Hill. Ha publicado los poemarios Estación en
el mar
(1992) y El cuerpo de su ausencia (1992), el
libro de relatos Sin perro y sin Penélope (2003) y el
volumen de crítica Homenaje a Eugenio Florit (2000).
Los poemas que publicamos pertenecen a Tocada por el astro.

Ilustran esta edición
obras del pintor cubano
Yovani Bauta
LA SOLEDAD NO ES COSA TAN TERRIBLE



No, la soledad no es cosa tan terrible.
Sucede que, lentamente
suplicas un número comunicante
y nadie, nadie te responde.
Pero no es cosa tan terrible la soledad:
en ella has escuchado la música más límpida,
la propia serenidad de la tristeza.
Quién sabe si has sentido, incluso,
la felicidad por aquel verso que señala
el pasaje aún no revelado
o, más simple, la palabra
haya alcanzado a expresar la idea
que te hace permanecer
callada, ausente,
a punto de la huída o el escape.
Tan terrible cosa no es la soledad.
No puede ser, por su través
has vislumbrado la paz
de una vida, la tuya,
en perfecta tensión, casi estallando.
La soledad te salva.
La soledad no es cosa tan terrible.
Sólo que exiges el retorno a lo concreto.
Sólo que no puedes añorar
el carrusel del poeta loco, loco.
Sólo que deseas
La risa y la acción.
Sólo que únicamente preguntas
cómo has llegado hasta aquí
y escuchas las frases
de un día lejano.
Sólo que murmuras
dentro de la muerte:
y sonríes.





TOCADA POR EL ASTRO



Y tu vida, sin más, a la intemperie.
Nada escuches, nada te importe.
Inicia la partida:
como al músico que a tu lado añoras
anda ciega, pero anda.
Como al cantor
que a tu paso reclamas, anda sorda,
pero anda. Como al caminante
que a tu paso exiges, anda muda,
pero anda. Ciega,
sorda, muda acaso,
traza la marcha en un sólo sentido.
Sujeta con la mente el recobrado sueño:
los ojos son amargo cactus
y hacia el infinito sientes,
tocada por el astro, traslúcidas las manos.
SENDEROS



Hacia adentro es el camino de nosotros mismos:
Es un porvenir tramado por el sueño:
neblina del ser del canto amparo.
Brújula en el viento nos observa:
el tiempo, rara oferta,
duración del aliento, sentir
que apenas muere
el ave nacida de la sustancia
del verbo que batalla
hacia un desdoblamiento
de la imagen:
las olas secan el cuerpo:
deshallado uniforme: abandono del ser,
nupcial instante. La vista fija:
éxtasis. Toque de luz,
ascenso. Te hundes, te hundes,
ya te hundes. Quieta, quieta,
ya te salvas. Hacia dónde,
hacia dónde. Alguien llama.




PARTIR EL MUNDO EN DOS, EN TRES: PARTIRLO



Partir el mundo en dos, en tres: partirlo.
¿Parir? Tal vez, quizás no sea
este mandato todo lo que ansíes
crear soñando:
en tus manos
la arena como arpegios.
¿Crear? Tal vez, quizás no sea
ese mandato todo lo que alientas
si engendras otro sueño
natural, hondo y humano.
¿Amar? Tal vez y acaso sea
este mandato la única mentira,
tu única verdad
cuando me muero
y sé que vivo
como la muerte, adentro,
como la vida, afuera.
Partir el mundo en dos, en tres. Partirlo.




                     Rita Martín