revista literaria trimestral  | año II - Invierno de 2008 | Bluebird Union, Inc. | dirección: george riverón | jefe de redacción: carlos pintado
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© la Zorra y el Cuervo, 2008.
Todos los derechos reservados.
ISSN 1936-1858
Edición y Diseño: George Riverón.
Martha María Montejo
Periodista cubana y realizadora radial.
Ha obtenido numerosos premios periodísticos y radiales.
Reside en Cuba.
Ilustran esta edición
obras del pintor cubano
Yovani Bauta
letra con filo / ensayo - crítica - artículos - entrevistas
Este ha sido un año pródigo en premios, ¿qué ha significado para ti?

En lo personal, este ha sido un año muy difícil, de grandes pérdidas familiares; sin embargo, he tenido la retribución espiritual que aportan los premios. De alguna manera han amortiguado esa terrible sensación que es la de ver morir a los tuyos. No es que esté signado trágicamente con lo invisible, pero si ese fuera el precio para ser agasajado, prefiero quedarme en casa, escuchando mi música, acompañado de los que amo, una conversación inteligente y alguna que otra lectura que me haga morir de envidia.

Dentro de todos los reinos que habita la Poesía, ¿en cuál vives tú?


Siempre he dicho que el Arte debe ser bello, pero no frívolo; la literatura - y menos la Poesía- pueden quedar excluidas. Fue Hipólito Taine, quien dijo: “Admito que sea bello lo feo, pero es más bello lo bello”. Y tenía razón el filósofo francés, pero, que mi poesía trate de hacerse espacio en ese reino no quiere decir, necesariamente, que yo viva en la Belleza.

Varios libros publicados, premios y lecturas te permiten hacer, al menos a mano alzada, un dibujo de la poesía holguinera. ¿Cómo lo harías?

Cuando recibí en el 2003 el Premio de la Ciudad, le comenté a algunos amigos que me sentía como si se me hubieran abierto las puertas del Parnaso holguinero, con sus intrigas, pero también con sus poemas memorables, distintivos. Pero no arriesgo hogueras en el intento de hacer clasificaciones literarias. Prefiero que las diferencias surjan sobre la mesa; para eso están las editoriales, que se encargan de publicar sin tomar en cuenta filias o modas. Y este no es un fenómeno exclusivo de nuestra provincia, cuyo sello editorial cumplirá próximamente 20 años, sino que ocurre a todo lo largo del país. Por otra parte, para completar ese “dibujo de la poesía holguinera”, no somos los escritores criaturas demasiado gremiales, pero tampoco la diáspora; existen espacios -y no pocos- en la ciudad, dedicados a la literatura, y no sólo a la Poesía, sino, además, a la Historia, la Música, el Teatro. En esas peñas concurrimos los escritores, intercambiamos ideas, lecturas, sin necesidad de permanecer al acecho de una víctima despistada que esté dispuesta a escucharte, en un portal o bajo la farola de un parque, cada vez que escribes algo que te parece, por pura vanidad, genial.

¿Hasta dónde eres poeta, hasta dónde narrador? ¿Hay comunicación entre estos mundos?

Sí, están comunicados; cualquiera que sea el camino que tomes, el destino es el mismo: la literatura. Pero no hacen falta cartas credenciales que lucirían como títulos nobiliarios. Para ser aceptado como una cosa o la otra, sólo se trata de que tengas qué decir y, por encima de eso, que lo hagas bien.

¿Qué escribes en estos momentos?

Hay algunos libros comenzados, cuento y poesía, que espero concluir en el próximo año. Mientras tanto, como Juan Gelman, “sigo escribiéndole cartas al silencio”.



¹ Poeta cubano que mereciera el Premio de Poesía La Zorra y el Cuervo 2007.
Virgilio Piñera dijo que su poesía era circunstancial, y eso lo veía como algo que le hubiera gustado superar. La circunstancialidad en la poesía le va, a mi manera de pensar, implícita. Eso llevaría unas cuantas líneas para explicarlo, pero no quiero convencer a nadie, ni siquiera al mismísimo V.P que ya no está en el mundo de los vivos para enristrar sus armas contra mí. De una circunstancia surge el título y una gran parte de Salón de última espera. Fue en un aeropuerto nacional. Allí presencié escenas que me resultaron conmovedoras, otras repulsivas, y algunas indiferentes. Lo cierto es que de inmediato supe que aquello me conduciría a la escritura, un proceso que en mí es tortuoso y espaciado, pero una vez que se desencadena, también es intenso, atropellado. Este cuaderno no es la excepción, por eso se inserta en ese “mapa poético personal” coherentemente, pues continuo manejando códigos estéticos que ya me eran afines desde mi primer libro.
Salón de última espera, me ha permitido retomar, pero también adentrarme en otros espacios del alma humana. Espacios que no son excluyentes, por cierto.
Luis Yuseff
CARTAS AL SILENCIO
Entrevista al poeta cubano Luis Yuseff¹

Por Martha María Montejo


En el mapa personal de tu poesía, ¿qué lugar ocupa Salón de última espera?