revista literaria bimensual | año II # 1 - septiembre/octubre de 2007 | dirección y edición: george riverón | jefe de redacción: carlos pintado
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© la Zorra y el Cuervo, 2007.
Todos los derechos reservados.
ISSN 1936-1858
Diseño: George Riverón.
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jardines invisibles / poesía
Pierre de Ronsard
versiones de Manuel Santayana
fotografía:
Recuerdos Vedados II,
de George Riverón
VERSIONES  LIBRES EN VERSO:


I

Hace tres días ya que tu mirada
Dulcísima me falta, y cual criatura
Lloro, que hambrienta clama sin ventura,
De su cruel nodriza abandonada.

De algún mensaje espero la llegada
Inútilmente; pues eres tan dura
Con el dolor que causa mi tortura,
Que el alma has de tener petrificada.

Orgullosa belleza: tus rigores
Me humillan, y es tu ley que siempre ignores
Mi  palidez cual yerba seca y fría.

Dos horas vivo sin tu amor soberbio
Y aprendo lo que afirma un gran proverbio:
El que ama envejece en sólo un día.
          

II

Tres días sin tu mirada
Y ya clamo sin ventura
Lo mismo que una criatura
De su nodriza olvidada.
No escribes, no dices  nada,
Y a quien tu mirada invoca
Tu cruel corazón de roca
Deja, la tez demudada
Como hierba calcinada
Que el rocío ya no toca.


Tus ojos son vida y muerte
Y tu rigor, muerte viva;
Nada vale que te escriba
Si  no alcanzo a conmoverte.
Sólo dos horas sin verte
Y en mi dolor que porfía
Y te espera todavía
Se exalta tu amor soberbio,
Y vivo el claro proverbio:
Quien ama, es viejo en un día.
SONNETS POUR HELENE, II  (1584)


IX

    Trois jours sont  ja  passez, que je suis affamé
De vostre  doux regard, & qu’a l’enfant je semble
Que sa nourrice laisse, & qui crie & qui tremble
De faim en son berceau, dont il est consommé.
     Puisque mon œil ne voit le vostre tant aimé,
Que ma vie et ma mort en un regard assemble,
Vous deviez pour moins m’écrire, ce me semble :
Mais vous avez le cœur d’un rocher enfermé.
      Fiere, ingrate beauté trop hautement superbe,
Vostre courage dur n’a pitié de l’amour,
Ni de mon palle teint, ja flestri comme une herbe.
       Se je suis, sans vous voir, deux heures a séjour,
Par espreuve je sens ce qu’on vit en proverbe,
L’amoureux qui attend, se vieillist en un jour.
TRADUCCIÓN EN PROSA:

Tres días han pasado desde que padezco, hambriento de vuestra dulce mirada, y que a un niño me asemejo, a quien abandona su nodriza y que llora y tiembla en su cuna, del hambre que lo consume.

Ya que mis ojos no ven  los vuestros tan amados, que en una mirada juntan mi vida y mi  muerte, deberíais, al menos, escribirme: pero tenéis el corazón de una roca impenetrable.

Orgullosa, ingrata beldad altivamente soberbia: vuestra dura voluntad no se apiada del amor, ni de mi pálida tez, marchita cual hoja de hierba.

Si estoy sin veros dos horas, en ocio libre, por probarlo yo siento lo que dice el proverbio: el amante que espera, envejece en un día.
Manuel Santayana (Camagüey, 1953)
ha publicado los poemarios De la luz sitiada (1980) y Las palabras y las sombras (1992). Es Doctor en Filosofía y Letras y reside en Miami.