revista literaria bimensual | año II # 1 - septiembre/octubre de 2007 | dirección y edición: george riverón | jefe de redacción: carlos pintado
© la Zorra y el Cuervo, 2007.
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ISSN 1936-1858
Diseño: George Riverón.
jardines invisibles / poesía
Jesús J. Barquet
ZONAS ERÓGENAS
No entre.
No fume.
No camine descalzo por el césped.
No arroje sus poemas inéditos al piso.
No distribuya proclamas subversivas.
No haga proposiciones ilícitas.
No contraiga enfermedades venéreas.
No reparta condones a la entrada de la iglesia.
No ande por los pasillos sin camisa -mirar su torso bien formado
en nada favorece el desarrollo normal de nuestros jóvenes.
No use el metro ni el bus ni los lentos y oscuros
trenes de provincia.
No viole las reglas del tránsito.
No actúe en escenarios dizque alternativos.
No pronuncie el nombre de Dios en vano.
No se inyecte el nombre de ningún otro dios en vena.
Niéguese a sí mismo varias veces al día.
No indague sus raíces ni analice
los problemas sociales.
No identifique sus instintos.
Si es hombre, no utilice los urinarios públicos,
no participe en acoplamiento o montura intemperante,
no se reúna con jóvenes que experimenten placer como pasivos
-quienes carecen de tal clase de amigos, se alegran;
quienes los tienen, quieren librarse de ellos, alertó
hace ya siglos Sófocles.
No le brinde su casa a forasteros.
No salga del país si no es como recluta.
No aprenda lenguas extranjeras -vea sólo programas y revistas
locales.
No olvide decir siempre "Excuse me" y acto seguido arremeter
-que así es como se comportan los individuos y las naciones
decentes.
No revise la historia.
No ponga en duda la investida palabra de nuestro máximo líder.
No hable mal del estado ni cuestione el estado
de las instituciones más sagradas de la civilización.
No haga nada que altere la familia tradicional de Occidente.
Nunca interrumpa el paso -deje que el mundo llegue virgen
a donde no sabe que va.
No pregunte,
no responda,
no escriba.
No haga el sexo con amor ni el amor con sexo.
No haga sino la guerra,
que en caso de peligro nacional como éste,
es esa la única y más encomiable salida.
(Tomado de Sin fecha de extinción, 2004)
VISIONES
para manuel y marié
Dichosos los que aun no viendo, creen.
San Juan 20, 29
No vi los claveles
desflorar fusiles y cañones
en Lisboa.
No vi palomas
(o no las recuerdo haber visto)
revolotear inocentes o teledirigidas
sobre unos hombros
incapaces de cargar en libertad
el peso de una isla.
No vi el rostro humano
que floreció en Praga
antes que los tanques decidieran
asolar sus calles y sus plazas.
Ni vi el asalto azul,
la destrucción vindicativa
del Muro de Berlín.
No vi o no estuve allí:
sólo exilios he visto
numerosos.
La alegría
que sobreviene cuando acaban
los excesos de poder
y el miedo
se esfuma de los ojos y el alma de un pueblo,
me es desconocida,
pero espero verla o estar allí ese día
en que despierte de su violenta
noche interior
mi largo
lagarto
verde.
(Tomado de Sin fecha de extinción, 2004)
DELECTO / RECLUTAMIENTO
según Del arte de la guerra, de Nicolás Maquiavelo
Dicen los tratadistas que el soldado debe tener ojos vivos y alegres, el cuello vigoroso, el pecho ancho, musculosos los brazos, poco vientre, manos y pies grandes, nalgas y muslos delgados, es decir, todo lo que haga al hombre fuerte y ágil para cualquier batalla que le señalen sus jefes.
Algunos generales como Pirro prefieren tener soldados corpulentos; otros como Alejandro los escogen por la gracia de su aspecto, esa consabida prestancia física y espiritual que se encuentra en artesanos, pastores, marineros, pícaros y otros hombres de pueblo. Unos prefieren reclutarlos en los más distinguidos gimnasios y palestras de la polis o en las playas de moda. Otros, en los más apartados pueblos de provincia, en los barrios de la periferia o en las callejuelas del puerto. (Si van a algún gimnasio, sería el Cinosargo.) Sea una u otra la preferencia, todos coinciden en que es conveniente disponer de soldados resistentes y esbeltos que puedan sin mayores dificultades realizar, cuando se les llame, un doble servicio a la patria y a sus jefes.
Si la patria necesita formar un ejército nuevo, se debe reclutar hombres desde dieciocho hasta cuarenta años: según la edad, pericia y dimensiones, cada uno tendrá su específica función en dicho ejército. Pero si lo que hace falta es renovar o reforzar un ejército ya formado que se halle entonces en crisis, el delecto debe consistir sólo en efebos de dieciocho a veinte años, excepcionalmente bien dotados, cuyas manos, bocas, ojos y piernas consigan dura y hábilmente responder al triple reclamo del ejército en crisis, de la patria y de sus jefes.
(Tomado de Sin fecha de extinción, 2004)
ilustración:
Yovani Bauta
Jesús J. Barquet
(La Habana, 1953)
Llega a los Estados Unidos en 1980 vía Mariel. Es autor de los poemarios Sin decir el mar, Sagradas herejías, El Libro del desterrado, Un no rompido sueño y Sin fecha de extinción (con ilustraciones de Yovani Bauta). La revista literaria Puerto del Sol publicó en la primavera del 2001 en edición bilingüe su libro Naufragios / Shipwrecks. Como crítico literario cuenta con Consagración de La Habana, Escrituras poéticas de una nación y Teatro y Revolución Cubana. Fue el coeditor de Más allá de la Isla, Poesía cubana del siglo XX y Haz de incitaciones.