© la Zorra y el Cuervo, 2007. Todos los derechos reservados.
Diseño: George Riverón.
revista literaria bimensual | 4ta entrega - marzo/abril de 2007 | dirección y edición: george riverón | jefe de redacción: carlos pintado
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poesía
Roberto Méndez
LA CARNE DE LOS SUEÑOS
En su minarete de Bagdad está Avicena
contemplando los ramajes que cuidan su sueño
y cómo enlazan el vacío con la luz de la ventana,
por donde andan veladas las mujeres del Califa;
tiene una rosa en la mesa y en el cuello una banda,
cuando pasa el cortejo toma la pluma y escribe:
"Está en el alma la persuasión, por lo asiduo del sentido."
El médico Avicena tiene una copa de vino,
mira bajarlas heces, mientras alguien le canta
la sabiduría de un maestro persa
que dejó su calavera en la ventana,
"si toda imagen de otra necesitara -dice-
sería infinito o andarían en círculo".
Avicena, el funcionario, está dormido,
bajo las voces del muecín en la hora sagrada,
dentro de él: una muchacha
con un libro en las piernas
esperando a su novio frente al sol de verano,
ella se inclina sobre las sentencias y anota:
"Es el amor la carne de los sueños."
CENA
-Portocarrero-
Sobre la mesa dos peces y alrededor la nada.
Invisible, deslízate entre la copa y el padre,
a tiempo para la prestidigitación del huevo,
acepta la racha de horror cuando la mariposa
abre una ventana, naranja y ocre, entre las frutas.
Alguien acecha este festín, no son las mujeres
opuestas de perfil a las noticias del día o al espanto,
no es la madre con el vino de ayer que brota
de la botella que los arlequines escondieron,
son los ángeles impalpables de la estancia,
ellos conducen a la virgen y el equilibrista,
conjuran la inmovilidad con jugadas de gato;
todo el mundo se concierta en torno a la mesa
pero ellos por los corredores balbucean una cifra,
insinúan una flor o un rostro.
Sin coronas, los invitados hablan de la moral, del ocio,
de los víveres que holló la carcoma del medioevo,
Plinio el Viejo o Villaverde son opciones cercanas, Invisible,
sirve la corona de la piña antes que la Nada
haga una mueca, ataja el tiempo por su lado bermellón, es tu hora,
después la infancia se irá al café mezclado de la sobremesa:
un ángel, dos peces, un oscuro salto?
tú eliges, en las cerámicas ojos y colas
ponen su cuota de muerte,
su naturaleza aislada del imposible.
Roberto Méndez (Camagüey, 1958)
Poeta, ensayista y crítico de arte. Licenciado en Sociología por la Universidad de La Habana. Ha publicado cuatro libros de poesía Carta de relación (1988), Manera de estar solo (1990), Desayuno sobre la hierba con máscaras (1991), y Conversación con el ciervo (1994). Es un estudioso de los místicos españoles, en especial de San Juan de la Cruz, sobre el cual ha publicado el libro El fuego en el festín de la sabiduria (1990). Reside en Cuba.