© la Zorra y el Cuervo, 2007. Todos los derechos reservados.
Diseño: George Riverón.
revista literaria bimensual | 4ta entrega - marzo/abril de 2007 | dirección y edición: george riverón | jefe de redacción: carlos pintado
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poesía
Raúl Hernández Novás
Raúl Hernández Novás
(La Habana, 1948-1993)
Poeta y ensayista. Licenciado en Lengua y Literatura Hispánicas por la Universidad de La Habana. Publicó seis libros de poesía: Da Capo (1983), Primera Mención UNEAC´78, Enigma de las aguas (1983) Premio 13 de Marzo´82, Embajador en el horizonte (1984), Animal civil (1987), Premio UNEAC´85, Al más cercano amigo (1987), Primera Mención UNEAC´81, y Sonetos a Gelsomina (1991). En 1993 se suicidó dejando una extensa obra inédita.
EL HERIDO DE PUNTA DE AUSENCIA
Cartas a una estatua recinto del verano
una estatua que no envejece
una estatua luminosa y blanca como un fruto
que no guarda la oscura semilla de su muerte
Suave la música de marinas ante tus ojos asombrados
ante tus ojos que besan con dos pinceles el cielo
tengo las manos azules para recibir a los pájaros embajadores
que han de traerme sobre el mar lo que para mí estaba guardado
¿Me traerás el país olvidado por el mar
el blanco país que cayó del bolsillo como el pañuelo
depositando en el arca del mar la vela rota
de aquel barco minúsculo del que soy el único sobreviviente?
Sólo quiero un castillo no fabricado de ruinas una montaña
que no llegue a ser arena en el viento y los ojos
una roca que pueda mirar de frente al mar quiero
anclas para los barcos músicos del pecho
Creo que vienes en la noche besas mi frente
pero mis manos rasgan las telas del corazón y del sueño
Creo que llegas con sonido de mar sus golpes en la puerta
Son relámpagos azules noticias de tus ojos
Creo que vienes galopando sobre una tierra no medida
con pasos de hombre siento que vienes y callan los árboles
y se yerguen a escuchar el galope
en que llegas como la mágica carroza del mar
¿Verdad que vendrás con rumor de marinas
en tu pelo y sobre los hombros un alma de ángel como un manto?
¿Verdad que vendrás con el timón y el mástil y en el mástil la flor
de aquel árbol que en tierra no pudo retoñar?
Si recibo noticias de tus manos en las aves blancas
Si vienen raudos mensajeros en la sal de tu voz
No digan que te han sepultado las olas y que ahora eres
Arena o sal o nada disuelta en las olas que besan mi tumba.
MUERTE DE UN PAYASO
Qué ha pasado una aguda hora ha sobrevenido
un oscuro país se ha adentrado por mis ojos
y aquí dentro algo como sueño del corazón labra o destruye un nido
Dime madre ¿es qué no soy yo mismo?
Sobre la tierra tenía una cabaña
una pobre carpa una tienda en el desierto
y yo mismo grité un día hasta cuándo
hasta cuándo este ridículo oficio
este hilo por el aire, esta máscara cruel
Pero ahora una oscura caverna multiplica mis pasos
de la que no han de sacarme ni gemidos de niños
Qué ha pasado cuervos llegan incesantes
Sobre la tierra tenía un dominio
una pobre heredad que mis abuelos araron con sus huesos
Qué sueño parece vestirse otra vez de carne
de una carne prestada o robada a los muertos
Qué ola parece contar con un susurro los años
sobre las arrugas de las frentes
¿Qué ruina plagada de preguntas como un rey se levanta?
Sólo ante el mar el juglar ofrece su última función
torpe volatinero y pestidigitador frutos vuelan de sus manos
a sus manos de sus manos a la tierra
No sabe que el mar es implacable
y solo en medio de la playa va perdiendo sus maravillas
porque los frutos ruedan cansados hacia el mar
atraídos y devorados por el soberbio mar
lentamente su tienda se esfuma cae sobre la arena sin aliento
¿Quién es este hombre que ha dado su respiración al mar
quién es este hombre que todo lo ha dado mar
que sobre la arena exánime descansa
o brotando del mar parece arrastrar una cruz o mujer desnuda?
Madre era la oscuridad lo que deseaba
mi paso se hundía en la piel de la noche
y yo era feliz
No vale oscuridad sin mano de madre
En este sueño temeroso un castillo fabricaron tus manos con caricias
era el vientre de la noche lo que yo deseaba
mi madre la noche bajo cuyas estrellas ofrezco este espectáculo sin sentido
no veía que como un hijo pródigo
funánbulo sobre un hijo regresaba al ciego padre abismo
Mas ya nada deseo
sólo estoy tendido junto al mar con el rostro en el cielo y no deseo nada
estoy oyendo un trueno incansable ¿o eres tú mar de fuego?
estoy tendido junto al mar y en mis ojos las nubes se reúnen
corre la lluvia por mi rostro ¿o es que estoy llorando?
Ay qué oscuro sueño siento
adentrarse en mi pecho qué perfume
de mar ha sobrevenido
Era la noche lo que deseaba y ya la tengo.