© la Zorra y el Cuervo, 2007. Todos los derechos reservados.
Diseño: George Riverón.
revista literaria bimensual | 4ta entrega - marzo/abril de 2007 | dirección y edición: george riverón | jefe de redacción: carlos pintado
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poesía
Heriberto Hernández
SOLUTIO
Es pues, evidente, que el alma humana es de tal modo que, si
sirve a aquello para lo que existe, viva alguna vez dichosa,
libre en verdad de la misma muerte y de toda otra molestia.
Anselmo da Aosta.
De ambos caminos el polvo en el costado,
el latido en la sien; de uno y de otro
deudor y de ambos muerto o bendecido;
en el reencuentro yace sosegada
el alma, el trascendido cuerpo que nada teme,
que nada debe,
para el abrazo apresta
la sustancia que en cierto modo fue.
Nada comienza, no es este el día soñado de los hombres,
el día o la hora en que desamparadas criaturas
volverán a los libros,
a la palabra escrita.
En tanto habrá servido
parte de vos a vuestro humilde anhelo,
y algo que no recuerdas
a ejercicios diversos que es mejor olvidar;
así habrá sido la existencia que negaras
y la existencia toda que presientes.
No es este el día, la hora común,
que no hay lugar al desagravio; equívoco o duda
no has de ver, que nada apreciaría
uno u otra, si allí os reconocieran,
y vos tan sólo existes
en la verdad en la que nunca has muerto.
Que si del alimento liberado, de la sed que le abrasa,
de todo esfuerzo o vana idolatría,
y el pez ya no le elude, y el árbol no le ofrece
su inútil sombra acá y en nada siente
el miedo de la ausencia, el vacío mortal de la renuncia;
es pues razón de dicha tal estado
y de este abrazo eterno
un puente, de su paso segregado, reunido en sí y eterno
recorriera.
DAS FREIE WORT
Lentamente, aun más despacio,
puede escuchar la caída de la nieve, el frío de la ausencia
Pudiera ser más lenta cada hora en la noche,
cada hora como una noche eterna
en la noche total de Hanno Gunther.
Ya no habrán entintadas mariposas de papel,
solo el breve insecto sobrevolando las luces del recuerdo,
el sórdido insecto, la mordedura
en un recóndito lugar debajo de la piel.
La palabra puede ser menos libre,
menos libre en su vuelo nocturno hacia el absurdo.
Hanno Gunther tiene aun las manos entintadas,
ha manchado todo cuanto hay de blanco en su memoria,
todo cuanto han dejado libre para que pueda odiarlo.
Ha pedido un poco de papel, la más clara concesión,
para poder olvidar cuan ancha puede ser la oscuridad,
cuan endebles y vacías son siempre las palabras.
Se escuchaba, confiaba en sí,
como si oyese la voz de alguien que canta,
de alguien que no ha dormido para velar su sueño.
NOCTURNO
No hay una sola estrella en el cielo,
en la inmensa noche de Lima
puedo escribir los versos más tristes.
El mar, supongo, lame lento las costas tras la bruma,
yo he de alejarme sin volver la vista, sin escuchar
una palabra simple que deshaga el silencio.
Yo he de alejarme
y estoy caminando, de espaldas a ti y hacia tu espalda.
La música en el Sachún, se derrama
como un amargo néctar sobre mi corazón,
es el latido nocturno de la ciudad en que la voz se pierde,
la densa luz que nos impide vernos.
Puedo escribir versos tan llenos de silencio,
tan vacíos de todo lo que puedo decirte,
que las palabras pueden borrarse si las miras.
Heriberto Hernández Medina (Cuba, 1964) Poeta y Crítico de arte. Ha publicado cuatro libros de poesía: Poemas (Ediciones Matanzas) 1991, Discurso en la montaña de los muertos, La patria del espejo, Los frutos del vacío. Ha recibido numerosos premios y menciones como el Mención 13 de Marzo de la Universidad de La Habana, 1986, Premio David de la UNEAC, 1989. Premio Internacional de Poesía Nicolás Guillén 2006, convocado por la Fundación Oasis, la editorial Nave de papel, la revista Tropo a la uña, la Fundación Nicolás Guillén y la Unión de Escritores y Artistas de Cuba. México, 2007. Actualmente tiene dos libros de poesía inéditos: Las sucesivas puertas, el frágil aire eterno y Verdades como templos.