© la Zorra y el Cuervo, 2007. Todos los derechos reservados.
Diseño: George Riverón.
revista literaria bimensual | 4ta entrega - marzo/abril de 2007 | dirección y edición: george riverón | jefe de redacción: carlos pintado
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Advierto, creo advertir, que los versos de Félix Hangelini preconizan una lectura profunda, un sueño en donde también la devastación -su devastación- produce espléndidos monstruos para fortuna de sus lectores; no existe aquí el poema fácil, concebido apenas como contemplación o reivindicación del ocio, sino textos que abogan por una maraña de símbolos y referencias en la que el lenguaje se reivindica en cada verso, en donde el poema existe para pobrar que el poeta estuvo -como Blake y Swedenborg- conversando con ángeles y demonios:
El fluir de la sangre deja pistas
árboles desangrados la fiereza
de una tarde de lluvia en los objetos
una ciudad que deja de existir.
O en donde la imagen, lograda con la limpidez de una instantánea, parece anteponerse a la palabra:
rostros de una extrema frialdad pasajes
de una tarde de lluvia en los objetos
sin paz o sin belleza salpicados.
La devastación no como límite, sino como enjuiciamiento; no como interés contemplativo, sino como la búsqueda de una identidad mueven los poemas de este libro:
también yo tuve un sentido de la imposibilidad
también yo vuelvo a mirarme a encontrarme
en un extraño lugar
y el bosque es el que crece.
En textos encomiables como “Invierno, 1839”, “Canción de amor de Wislawa Szymborka” o “ La belleza es el poder que se diluye”, Félix Hangelini, no sin cierta nostalgia, nos revela su inclusión en lo romántico, pero en un romanticismo que se aleja de lo convencional:
ah si te llamara pájaro luz sutileza
negación ángel asmático
y te fueras construyendo con las palabras
nos dice en un poema en donde la muerte, o el fantasma muerto de Lezama, vienen a sumar otro de los derroteros del libro. Ignoro si el autor concuerda conmigo, pero pienso que La devastacion (la imaginacion de la bestia), es un libro de exorcismos, de dolor existencial, de múltiples lecturas, en el que la mayoría de los poemas, liberados de toda indulgencia, nos revelan las distintas obsesiones que persiguen al poeta: el amor, la soledad, la desolación y el tiempo; cifras todas de la fuga, monedas que al lanzarlas al aire sólo nos revelan una sola cara, sitios de paso, reminiscencias de San Rafael, bosques de Mallorca, noches en Stuttgart o algo todavía más misterioso y raro de alcanzar como la atmósfera que sobrevuela el poema “En una fotografía de Spencer Tunnick” que asombra por su unicidad temática, obligándome a susurrar, con miedo, frente al espejo: ¿soy yo acaso o alguien que se me parece?
Celebro el afán por develarnos la devastación, y la imaginación del poeta para conducirnos -junto al viento de Sóller- por esos abismos donde sólo él sabe a qué honduras ha llegado para decir:
huyendo del contacto entre el mundo y tú
y adentro nada cambia
o igual va pasando
ese fragmento inmóvil sobre estos muros
que los muertos construyen.
FÉLIX HANGELINI O LA TENTACIÓN DEL ABISMO
Por Carlos Pintado
Una forma aún no inventada
del crisol o simplemente el fuego
de la memoria
F. H.
Más por causalidad que casualidad, los primeros poemas del libro La Devastación (la imaginación de la bestia), de Félix Hangelini (La Habana, Cuba, 1977) parecen conducirnos por un viaje al averno. Los paisajes cambian, los personajes parecen enmascararse, pero en cada uno de ellos fluye la misma tentación del abismo. "En la carretera de Sóller", poema pórtico del libro, el autor confiesa que va, "persiguiendo rostros y señales". Rostros y señales en los que reflexiona mientras nos ofrece un discurso reflexivo, lleno de rituales, devastaciones perfectas a las que más tarde regresará como quien sabe ha ganado algo de la pérdida, del horror de la pérdida. Más por casualidad que causalidad me encuentro con una referencia al viento de Valldemossa -el mismo sitio añorado por Chopin y George Sand- y me doy cuenta de que el libro toma derroteros insólitos, apenas tocados en nuestra poesía, donde el autor -ángel (auto)expulsado del paraíso- comienza a fabular la realidad a imagen y semejanza de sus sueños.
Carlos Pintado
(Pinar del Río, Cuba, 1974)
Poeta, narrador, ensayista y traductor de poesía inglesa. Ha publicado poemas y ensayos en diversas revistas. Su poemario El diablo en el Cuerpo apareció en 2005 por Bluebird Editions. Recibió el Premio Internacional de Poesía Sant Jordi 2006, otorgado en Girona, España, por su libro Autorretrato en azul. Ha publicado el ensayo La seducción del Minotauro. Su libro Los Bosques de Mortefontaine, ha sido publicado recientemente por Bluebird Editions, 2007.