© la Zorra y el Cuervo, 2009.
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ISSN 1936-1858
Edición y Diseño: George Riverón.
antes del alba / teatro
Ilustran esta edición
obras de la artista
Diana Rosa Latourt
David Fernández Rivera
Vigo, España (1986)
poeta, actor, director y dramaturgo. Inicia su carrera con una gran precocidad al mostrar y escribir algunos de sus primeros espectáculos con apenas quince años de edad. Estos primeros montajes fueron recogidos en poemarios como “Caminando entre brumas” (“Premio “TH” al mejor poemario del año”) o “El Silencio de las Hadas”. En esta primera etapa, Rivera reflexiona sobre todo sobre el código comunicativo de la lírica contemporánea, intentando retomar la figura del trovador como modo de manifestación por excelencia de su trabajo, no en vano, en más de una ocasión llegó a definirse como un cantautor que ha decidido elegir el recitado como modo de expresión básica.
Posteriormente editaría poemarios como “Canciones de mi ausencia”, “Sentimiento y luz”, “Corceles” o “Entre la sombra y el grito”, de próxima publicación. En ellos se muestra con total clarividencia el paso de una reflexión sobre el código poético a una profundización principal en aspectos propios del conocimiento, el lenguaje y demás temas sociales.




MANIFIESTO DEL RETORNO Y LA LIBERACIÓN
Ángel Padilla
David Fernández Rivera
Como la hoja que, entre otras hojas, despierta y descubre ser un árbol
rodeado de otros árboles en un bosque
que, entre otros bosques, es el infinito,
así, nosotros hemos despertado.
Hemos abierto los ojos en nuestros ojos abiertos
y hemos visto con asombro la verdadera extensión de nuestro cuerpo,
las innumerables rejas y cadenas que lo subyugan
y la naturaleza de nuestro carcelero.
1. Picapedreros pájaros, como los del poema de Jesús Lizano, ¡derribad las ciudades, las catedrales, los ayuntamientos, las fincas, muro contra muro, fachada contra fachada, para ver romper de nuevo entre los escombros ramas verdes, altos árboles anchando limpios cielos azules, y entre ellos, de nuevo en pie, los verdaderos humanos y las demás criaturas, libres!
2. Todos somos CAUTIVOS en las inmensas penitenciarías de las ciudades. Interminables hileras de altos barracones tapan el cielo, el asfalto soterra el campo; paredes y muros impiden ver el mar, las montañas, los horizontes profundos. La imagen cotidiana: un preso -también llamado ciudadano- vestido con el pijama a rayas y arrastrando una pesada bola de hierro, entra en su celda Hogar nº 33-6-2ª silbando -absolutamente inconsciente a su condición de reo- y cierra él mismo los candados de la cancela de barrotes; y al volver a salir, para desarrollar alguno de los oficios internos de la prisión, no olvida coger su bonita credencial de presidiario -su D.N.I.-, por si se lo pide algún carcelero motorizado (son tan largos los pasillos de estas mazmorras que los carceleros han de desplazarse en vehículos veloces).
3. EL MUNDO NATURAL -nuestro hogar verdadero- MUERE bajo las onerosas ciudades. Y nosotros, sus hijos -alienados durante siglos dentro del Yo claustrofóbico creado por las ciencias-, no escuchamos sus lamentos de agonía. Esto es el arte actual: un esclavo improvisando canciones inolvidables en su celda, el carcelero haciéndole los coros y el presidio despeñándose sin remedio en un insondable vacío.
4. La poesía -el arte en general- es el mayor martillo contra estos muros y candados. El poeta, hoy más que nunca, es la voz del campo sepultado -sus ojos, sus piernas, toda su fuerza-, voz verdadera y pura de la Libertad. Rechazamos al poeta que levanta castillitos con las palabras mientras el mundo humilla alrededor sus bellezas y los maestros de la Mentira entran, como Pedro por su casa, en su celda Hogar a justificarle las violaciones masivas. Romperemos con mazos de poemas la falsa luz de estos días nocturnos para desemparedar, del aire duro que nos inmoviliza en kilométricos estatuarios, EL DÍA.
5. Con nuestra lengua habla la Belleza: somos poetas Benditos. Rechazamos las temporadas en el Infierno, las embriagueces entre flores del mal y las odas a la velocidad y a los oficios en América. ¡Nosotros nos debemos al cielo y a los pájaros! Y a tantas cosas hermosas e indefensas que son pisoteadas a nuestro alrededor ante la ceguera colectiva. En esta noche voraz, tragamos constantemente una saliva de luz, andamos y es como si andasen otros en nuestras piernas, miramos y en nuestros ojos notamos el calor de miles, que miran desde nosotros y parpadean con nuestros párpados, e intentaremos estar a la altura de ser tan sagrados canales. Miradnos, y veis una flor. Miradnos, y veis un niño, pájaros rompiendo a volar, un mañana. No vivimos más que para ser caminos.
6. Nosotros “OUI SERVIAM”.
7. El Pueblo por el que luchamos es mucho más numeroso en habitantes y en fisionomías que el aceptado por la poesía social, por las religiones o por las ciencias. Toda forma de vida es digna de nuestro más profundo respeto y hermandad.
8. Alertamos de la urgencia del retorno de la mujer y el hombre al campo, pero no creemos en “el buen salvaje”. Cuando dejemos atrás al carcelero Progreso, en la naturaleza nos espera el mismo tirano vestido con distintas ropas, allí llamado Instinto. Instinto intentará por todos los medios volver a hacernos cautivos.
9. Las diversas formas de comunicación del ser humano han nacido en la cautividad y como productos de ella. Así, aunque los idiomas y el lenguaje gestual sea imprescindible mantenerlos como base comunicativa en la libertad recuperada, en ese entonces deberíamos reflexionar sobre nuestro potencial expresivo -mucho más vasto que el utilizado bajo el estrecho marco de las convenciones sociales, surgidas siempre en la reclusión y el miedo- y, mediante nuevos consensos y bases estructurales -éstos ya libres y libertarios-, anchar ilimitadamente las formas de expresión. Entre las flores, rodeados de montañas y de cielo azul, descubriremos que todos somos poetas y que la Vida es el mayor poema jamás escrito.
10. Las ciencias humanas se han edificado sobre la base de una visión distorsionada, la que procura el estado de cautividad. Imaginemos a un oso encerrado en una jaula de zoo analizando y explicando como “comportamiento” los rituales -únicamente consecuencia del aislamiento- de otros osos cautivos en celdas contiguas: subiéndose nerviosos a neumáticos, destruyendo su propia comida, “jugando” con los barrotes; incluso su sexualidad y reproducción son anómalas y desnaturalizadas: ahí el hombre en las ciudades: científicos y sujetos de estudio mirándose unos a otros siempre con rejas de por medio, ojos tristes apresados que juegan a la sabiduría, a estar fuera de AQUÍ dando palos de ciego denominados empirismo. Sin cambio de perspectiva -desde una ubicación física distinta-, el “árbol del saber” seguirá hundiendo raíces en el viento, en una nada helada movediza desde la que nunca conseguirá crecer de verdad.
11. El tirano Instinto, de nuevo libres y hambrientos, nos sugerirá cazar. Pero Cazar es el nombre de la puerta a un nuevo presidio, en que se imparten cursos de Tiranía para conducirnos, de nuevo, hacia el espejismo de Paraíso -en realidad, callejón sin salida- Progreso. El vegetarianismo es la opción más ética tanto hacia el resto de los animales como al sostenimiento de Gaia.
12. Esa es la primera liberación, la de la mente. Aunque nos encierren en la cárcel más infranqueable, aunque nos hundan bajo toneladas de nieve, aunque nos llamen impunemente Ciudadano, hay una forma de sentirse libre: ser la libertad.
13. En la Vida -que defendemos- no se nace ni se muere; sólo se es, en cualquiera de sus partes, siempre.
14. Quizá la naturaleza no sea enteramente bella ni perfecta, pero tampoco consideramos a nuestro cuerpo de hueso y sangre perfecto y no lo echamos al fuego (que es lo que está haciendo el hombre con la Tierra). La imagen del caballo pastando bajo el sol contiene todas nuestras ciencias.
15. Pero los días de hierba para el caballo tocan a su fin. Hemos levantado a los ejércitos de la poesía para la batalla por el mundo. Tenemos a nuestro favor que el poder de la poesía, socialmente, ha caído en un gran descrédito. Desprevenidos, nuestra ofensiva será devastadora.
16. Vamos a colgar de las cancelas de todas las prisiones de la Ciudad estos versos de amor :
“Vayan saliendo ordenadamente,
se ha declarado un incendio”.
revista literaria digital | año III - No. 1 - Invierno - Primavera - Verano de 2009 | Bluebird Union, Inc. | dirección: george riverón