© la Zorra y el Cuervo, 2009.
Todos los derechos reservados.
ISSN 1936-1858
Edición y Diseño: George Riverón.
jardines invisibles / poesía
Ilustran esta edición
obras de la artista
Diana Rosa Latourt


Salones colectivos
Ejercita su vientre y me convida, casi lateral,
a proponer un ciclo en la geometría del movimiento.
No tan joven, la muchacha que ejercita su vientre
en los salones colectivos, quisiera también una mano deslizada,
un masaje en la espalda, una porción de crema
en los intersticios de la piel que el sudor hace lustrosa.
Cada tarde antes del baño, ella se sitúa
entre el alto espejo de pared y los cojines rojos
donde acostumbro leer a Heredia, Zenea, Martí, Casal, Guillén...
Yo recobro las palabras de un país, los ciclos en que se gesta
el movimiento oculto de la imagen, que después acogen multitudes.
Ella recorre la distancia mínima entre mi voz
y las últimas cremas importadas de Europa, ejercita su vientre,
pedalea con las piernas hacia el falso techo.
En el alto espejo que diluye la caída de los cuerpos
y de los antiguos valores, la imagen nos convida,
nos acoge múltiples, entre las manchas repetidas del azogue.

El largo jueves
T
O
D
O
el
largo
jueves
en tertulias por El Vedado;
luego, pasar a verte
-es posible, el jueves, ya tarde,
pasar a verte- es posible,
un beso, un gran beso en la boca morbosa,
el jueves -una hora de jueves,
para arreglar el mundo-
(siempre)
antes de
la noche larga
el largo día pretencioso y mísero
(siempre)
arreglar el mundo,
construir un Jardín, un parlamento bonito
en tertulias por El Vedado
-misión imposible-
(siempre)
la tarde viciada,
la trilzura achicada de la tarde
en el largo jueves de pasar a verte
a una hora ajustada
(siempre)
con el sabor del café en los labios
con el limpio aroma de las muchachas en flor
que llega y se instala
y que también se extingue
(siempre)
Entre dos intolerancias
Entre dos intolerancias: así vamos
viviendo, sobre-
vaciando el día,
la radical oculta en los espejos.
Así vamos: educados en la razón fundamental,
tablero magro entre dos antagonismos
que disputan su partida.
Apresados de a tres por bando,
de uno en fondo hacia la muerte, así vamos,
gente que se crece en la lucha,
hijitos plenos del encono y la abominación.
Para volver un día soñamos, saludables y solemnes
a veces soñamos
la radical oculta en los espejos.
Como adolescentes febriles procuramos distancia,
soñamos un tiempo lejos, un tiempo D
que habrá que construir.
Y así vamos viviendo, sobre-
vaciando el día, apresados en el fondo oscuro
entre dos intolerancias obcecadas
que disputan nuestras vidas.
Con cierta elegancia
Cierta elegancia en la boca,
cierto desacuerdo, conviene
-corresponde bien-
al modelo que predomina y triunfa.
En la ciudad abigarrada. En los festines
-sexuados- de sus bares y casonas,
conviene: cierta elegancia
en la boca, cierto desacuerdo.
En las playitas privadas, en los puentes
de una sola dirección, en las antiguas plazas
-solitarias- que frondosamente te reciben,
conviene mostrar: cierta elegancia
en la boca, cierto desacuerdo.
En la piel seductora de sus hijas, conviene.
No olvides ese dato.
Te recibe amena. Abre para ti sus galerías.
Se entrega sin reservas -un cuerpo arreglado
para la especulación. Pero exige.
Se entrega y exige, un resguardo seguro:
cierta elegancia en la boca, cierto desacuerdo.
Conviene: un poco de travestismo.
En la lógica virtual de los internautas, conviene.
En las rápidas avenidas luminosas, conviene:
bajar velocidades. En la extensa tradición
comentada por los libros -que vuelven
a ser época- conviene: cierta elegancia
en la boca, cierto desacuerdo.
No olvides ese dato.
Corresponde bien al modelo
que predomina y triunfa.
Cansa vivir cada día.
Solo.
Cansa vivir.
Hacer la música del mundo.
Cansa.
Ofrecer la doble mejilla.
Cansa.
Administrar frustraciones de otros.
Cansa.
Alterar.
Posponer.
Reducir el sentido.
Cansa.
Cansa vivir cada día.
Solo.
Con los demás.
Solo.
Por los demás.
Solo.
Para los demás.
Cansa vivir tu precioso tiempo
cada día menos.
Y al final nadie lo aprecia en su real significado,
como mi padre supo decirme
poco antes de morir.
Acumulaciones
Deste poco existir ya estoy cansado
de escapar por esas calles sin retorno:
mañanas, tardes, noches junto al horno
inclemente que mi risa se ha cobrado.
Cuando palpo el batir del encrespado
mar en la filosa roca de su adorno,
cuando actúo escenas casi porno,
de un tiempo enfermo en su apagado
cielo, vuelvo a preferir el descontento
natural y aquellos ciclos de intemperie
que ponían nervio y luz al firmamento.
Últimas secuencias de una larga serie
de equívocos y entrega sin sustento
que avivan su final por la congerie.
Alberto Edel Morales Fuentes
Edel Morales (Cabaiguán, Cuba, 1961) Escritor, investigador y promotor cultural. Ha publicado los poemarios Viendo los autos pasar hacia Occidente, 1994, y Escrituras visibles, 1999. Seleccionó y prologó el catálogo de jóvenes poetas cubanos Cuerpo sobre cuerpo sobre cuerpo, 2000, y la muestra La Estrella de Cuba. Inventario de una expedición, 2004, todos por la editorial Letras Cubanas. En el 2002 la editorial canaria Globo publicó su poemario Lejos de la corriente, corregido y aumentado para Ediciones Unión en el 2004. También en el 2004 Ediciones Luminaria publicó su relato testimonial Los pies en la tierra. Obtuvo, entre otros, los premios Revolución y Cultura, 13 de marzo y Razón de Ser. Sus textos aparecen en numerosas antologías, publicaciones periódicas y sitios digitales de la isla y de otros países. Poemas suyos han sido traducidos al inglés y al francés. Ha impartido conferencias y realizado lecturas en Cuba, España, Venezuela, Argentina, Puerto Rico, México, Estados Unidos y Alemania. Miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba y Miembro de Honor de la Asociación Hermanos Saíz de escritores y artistas jóvenes. Le fue conferida la Distinción Por la Cultura Cubana. Es director del Centro Cultural Dulce María Loynaz y de la revista de literatura y libros La Letra del Escriba. Reside en La Habana.
revista literaria digital | año III - No. 1 - Invierno - Primavera - Verano de 2009 | Bluebird Union, Inc. | dirección: george riverón