© la Zorra y el Cuervo, 2009.
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ISSN 1936-1858
Edición y Diseño: George Riverón.
jardines invisibles / poesía
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Aleqs Garrigóz
Aleqs Garrigóz
(Puerto Vallarta,
México 1985)
Empieza su carrera literaria en el 2003 publicando Abyección. Trabajos posteriores son: Luces blancas en la noche, Perturbación de la mente, La promesa un poeta (Premio de Literatura Adalberto Navarro Sánchez 2005, otorgado por la Secretaria de Cultura de Jalisco), Muestras de urbanidad, De naturaleza amarga, Los muchachos y Páginas que caen (Premio de literatura de la municipalidad de Guanajuato 2008). Periodista cultural. Ha publicado en diversas revistas especializadas de toda Latinoamérica.
LA SOLEDAD



La soledad es una sombra gris, casi negra,
que extiende su mancha impalpable
sobre la monotonía de nuestras horas.

La soledad ocupa los cuartos, las habitaciones,
y alguna vez habla.
A través de las grietas de un viejo muro
donde crees reconocer caras, animales imposibles,
árboles de un jardín imaginario
escucharás su voz;
y, tendido en rigidez, como sobre una plancha de hospital,
exclamarás -¿Quién eres?. Y ella contestará:
-Soy tu soledad. Hemos estado juntos desde tu nacimiento.
Pero a veces miras las nubes, encuentras a un amigo,
te embriagas y te olvidas de mí;
pero siempre voy pegada a tu cuerpo como una capa.
Siénteme. Reconoce en mi voz tus íntimos pensamientos,
tus versos, la asfixia rutinaria.

Entonces nos levantamos precipitados de espanto
como un muerto que resucita en el lecho;
y en el espejo nos inspeccionamos
lo mismo que un médico a un enfermo terminal...
volviendo a caer en la cuenta de que somos uno,
sólo uno,
contra el mundo,
contra todo lo demás.




EL TIEMPO



No sabemos si asciende del fondo de la creación;
si viene de una dirección, o de todas.
Ni siquiera sabemos qué es, que partículas lo forman,
que recipiente lo contiene. No sabemos tampoco
si no es una ilusión más de esta farsa fantástica
que llamamos realidad.
Pero es inútil, inútil escondernos en el armario
o atender los asuntos dándole la espalda,
como si no importara.
Inútil atrasar desesperadamente las manecillas del reloj,
quebrarlo como a un juguete diabólico.
Nada podemos contra la horripilante neurosis,
la vejez, la ruina, la ineludible enfermedad.

Nada hay contra el tiempo.
Algún día moriremos.
¿Cómo podremos ganar?

Oh Dios mío...
¿Qué has hecho?
OBSERVACIÓN DE AVES



Cuando las aves orientan su fuga al poniente
el alma siente un no sé qué
y con alas al aire quisiera ir también.
Volar. Dejar atrás la espesa multitud,
el humo asfixiante de la ciudad creciente,
el grillete de las obligaciones.
Dejarlo todo...
como se deja nada.
Volar. Batir con poder de águilas,
cortar el horizonte en maniobra espectacular;
sólo por sentir...
lo que se siente.

Nosotros somos especie de cautiverio;
enloquecemos de encierro.
Permanecemos.

Las aves por nacimiento saben sobrevivir.
Cuando emigran a continentes lejanos
el camino sin marca conocen las crías al regresar.
Nosotros intentamos aprender;
olvidamos.

No tenemos más memoria que la palabra torpe,
inexacta.
comunidad
revista literaria digital | año III - No. 1 - Invierno - Primavera - Verano de 2009 | Bluebird Union, Inc. | dirección: george riverón